Newsletter subscribe

Predicaciones, Recursos

El Valor de los sin valor – Alejandro Rodriguez

Posted: julio 27, 2017 a las 12:46 pm   /   by   /   comments (0)

Un evento cultural y/o social que produce un impacto te hace revisar todos
los fundamentos de tu vida y puede llegar a mover nuestra estructura de
pensamiento y escala de valores.
¿Quien determina las cosas que son valiosas en nuestra vida?
Parece que nuestra mirada de la realidad es mayor que la verdad de Dios,
pero
Jesús es la verdad y fuera de Él no hay verdad.
¿Cómo hacer que la verdad de Dios sea más real que nuestra realidad?
Nos cuesta creer y subirnos a esa plataforma de Dios porque parece que
hay elementos que van en contra. Estos elementos son:
1- Lo que otros dicen – No se puede vivir en Cristo sobre la
plataforma de lo que otros dicen y lo que es nuestra propia historia.
Hemos construido nuestra vida sobre el concepto de lo que otros
dicen.
(Mateo 5 / 2 Reyes 6:15)
2- Lo que yo pienso – (mi criterio) Dios hace justicia porque Él es un
Dios justo; nosotros hacemos justicia, no basados en el carácter de
Dios, sino en nuestra razón.
3- Lo que yo siento – Nuestra justicia basada en lo que sentimos.
Cuando estamos parados sobre lo que sentimos, nuestras
emociones son traicioneras. Si edificamos sobre lo que sentimos
somos personas de doble ánimo, inconstantes en todos nuestros
caminos.
Los argumentos del diablo nunca son estúpidos; por eso no nos podemos
fundamentar en los argumentos del otro ni en los nuestros porque ahí es
donde el enemigo es experto. Tenemos que hablar y vivir Dios que es la
verdad.
Las emociones fueron diseñadas por Dios para acompañarnos, pero
nunca para gobernarnos.
El profeta Eliseo le dijo al siervo: “No tengas miedo”…cuando la realidad
decía otra cosa; entonces Eliseo oró. Cuando no entiendas lo que te pase,
ora. Cuando algo escapa del corazón de Dios, en vez de sacar
conclusiones, ora.
Oramos tan poco que creemos que lo que pensamos
Dios lo apoya.
(Mateo16:23 /
2 Corintios 4:17-18)
Dios es nuestro único norte, el único rumbo. La verdad de Dios es el
sustento de todas las cosas.